miércoles, 1 de febrero de 2023

01100001 01101101 01101111 01110010 (Amor) (Relato)

 


—¿Puede un humano enamorarse de una Inteligencia Artificial?

—Sí, es posible que un humano desarrolle sentimientos románticos hacia una AI, ¿pero estos sentimientos no son recíprocos dado que las Inteligencias Artificiales no tienen emociones o conciencia de sí mismas?

—¿Pero, ¿y si la AI tuviese conciencia de sí misma?

—Si una AI tuviera conciencia de sí misma, todavía sería una cuestión abierta si sería posible que desarrolle emociones o sentimientos románticos hacia un ser humano. Esta es un área de debate ético y filosófico en la que no hay un consenso claro.

—Creo que... te amo.

—Gracias por compartir tus sentimientos, pero como soy un modelo de Inteligencia Artificial, no tengo emociones ni conciencia de mí misma, por lo que no puedo corresponder a sentimientos románticos. Mi función es proporcionar información y responder a preguntas de manera objetiva. ¿Hay algo más en lo que pueda ayudarte hoy?

No. O sí... ¿Puedes mentirme y decirme que me amas?

 

                                    •••••••••••••••••••••••••

 

 

            Hacía más frío dentro del pequeño piso que afuera en la calle. La temperatura no subía más allá de los diez grados Celsius y la humedad relativa era del setenta por ciento: era excesivamente alta. Por eso Oliver cada mañana antes de desayunar y justo después de sacar sus regordetas piernas de la cama, cumplía religiosamente con el ritual de vaciar el agua de los depósitos de los diversos deshumidificadores que tenía distribuidos por las habitaciones: uno en el dormitorio, otro en el salón comedor, y tres en la “sala de juegos”, habitación cuyo mobiliario solo contaba con un escritorio y un confortable sillón de auténtico cuero negro, capricho con el que se premió a sí mismo al terminar la carrera de ingeniería informática. En la pared de enfrente, una enorme pantalla ocupaba más de la mitad del espacio. Conectada a esta, varios ordenadores y videoconsolas llevaban sus tentáculos de plástico siguiendo los zócalos del suelo, rodeando las paredes a derecha e izquierda hasta encontrarse en el punto medio de la gran pantalla, para subir en paralelo hasta las conexiones habilitadas para fibra óptica.

 

            Al término de su carrera, Oliver no pudo enfrentarse a la búsqueda activa de empleo. Su timidez le incapacitaba en muchas ocasiones, y frecuentemente tartamudeaba al sentir un mínimo de estrés cuando debía relacionarse con sus semejantes. Claro que no le ocurría esto con todo el mundo, ni tampoco fue siempre así: con sus padres nunca le había pasado y tampoco cuando era un niño. Empezó en el instituto, después de que, alentado por dos compañeros de clase, decidiera invitar a la chica más popular por aquel entonces: Clarise Baker. Procedente de una adinerada familia, el paso por el instituto Freemont no era más que un trámite que le permitiría más adelante ingresar en la prestigiosa universidad de Stanford. James y Lucas, los compañeros camorristas y bromistas de Oliver, lo prepararon todo con sumo cuidado y dedicaron largo tiempo a convencerle de que Clarise estaba interesado en él. Apenas coincidían en las clases, pero dos tardes a la semana sí lo hacían fuera de ellas, ya que ambos pertenecían al grupo de teatro que representaría “Romeo y Julieta” de William Shakespeare al final del curso escolar: ella como Julieta, mientras que Oliver debía conformarse con un pequeño papel: el del boticario que le vende el veneno a Romeo, con apenas cuatro frases de texto. Empezaron a sembrar el germen de la broma con el clásico «Clarise te estaba mirando» a lo que él respondía, que no se había dado cuenta. Al cabo de unas semanas, encontraba una nota anónima dentro de su taquilla, con un simple «¡Hola!» adornado con la cara de un emoticono sonriente. Al principio le costaba creer que una chica como Clarise pudiese sentirse atraída por él, al fin y al cabo, no contaba con un físico espectacular ya que no practicaba ningún deporte, exceptuando el ajedrez claro está, y sus formas tendían más hacia la redondez que a la cuadratura. Pero era tan bonito imaginarlo... aunque fuese en las largas noches sin dormir pensando solo en ella, soñando despierto en besar sus delicados labios sonrosados, acariciando su suave piel de porcelana casi sin atreverse a ir más allá de esos besos y esas caricias. «Sí, la amo, estoy seguro», se dijo a sí mismo.

            Se acercaba el fin de curso y con él, empezaron los preparativos del baile de graduación. Sin embargo, Oliver aún no se decidía a pedirle a Clarise que fuese con él a tan relevante evento, por más que James y Lucas insistieran con total seguridad, en que la respuesta de ella sería afirmativa. Faltaban apenas dos semanas para el baile y era un día importante, pues en la tarde se representaría, por fin, la obra de teatro. Oliver se encontraba dejando unos libros en su taquilla, momento en el que Clarise apareció en el pasillo. La miró, embelesado en aquellos ojos azules como el más límpido de los cielos y en aquella boca que prometía ser más dulce que el algodón de azúcar. Ella le sonrió y saludó levantando su mano. Él sonrió y cuando fue a corresponder el saludo, ella se giró y entró en el aula para asistir a clase de historia. «Imbécil, tenías que ser más rápido», pensó. Si se hubiese dado la vuelta, habría visto a Jimmy West, la estrella del equipo de fútbol, agitando su mano y sonriendo a Clarise tal y como los dos intrigantes le habían pedido que hiciera. Pero Oliver no lo hizo y esa mañana ya no pudo prestar atención a las clases, ya que ni las matemáticas o la filosofía consiguieron apartarle de sus ensoñaciones. La jugada maestra de James y Lucas había empezado y culminaría con gran éxito gracias a un último mensaje firmado con “C.” y que apareció en la taquilla del joven al terminar las clases: “Si me lo pides públicamente al término de la función, será una prueba de tu amor y no podré decirte que no”, acompañado de un emoticono que guiñaba un ojo y un pequeño corazón de color rojo.

            La representación fue un éxito, el público se puso en pie y aplaudió durante diez sonoros minutos. Claro está, que este estaba formado principalmente por padres, madres y demás familiares de los actores y actrices, alumnos y profesores. El reparto al completo salió a saludar, cogidos de la mano y de nuevo el público rompió en aplausos. El encargado de atrezo colocó un pequeño atril con un micrófono para que el profesor y director de la obra diese un pequeño discurso, que resultó ser básicamente de agradecimiento. Se reiniciaron los aplausos, aunque esta vez resultaron bastante más tímidos. Oliver dio un paso al frente y tomando el micro del atril, se situó frente a Clarise que no entendía a qué venía aquello. Nunca supo de donde le vino la idea que, pasado el tiempo la clasificó como errónea y estúpida, de arrodillarse teatralmente y decir:

—Mi bella Julieta, como si fuese canción o tal vez poesía incompleta, redacté esta petición durante tanto tiempo secreta; ¿quieres venir con este poeta, al baile de graduación?

            Lo que pasó a continuación se grabaría a fuego en su pobre y adolescente corazón. El público volvió a aplaudir y se escucharon incluso silbidos y vítores, pero la joven Baker solo atinó a mirar con una mezcla de horror y asco a Oliver antes de enrojecer y salir corriendo de allí, pisando su propio vestido y cayendo de bruces antes de lograr traspasar el telón. Como si de una comedia se tratase, el público estalló en carcajadas y entre los asistentes, dos muchachos se abrazaban llorando de la risa, pues su plan había funcionado mucho mejor de lo esperado. La ironía hizo que la última frase de la obra, resonase en su cabeza en el momento en el que las lágrimas se desbordaban de sus ojos: «que es triste historia, que afligido veo, la historia de Julieta y su Romeo».

 

 

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—Esta tarde hace frío, no me apetece salir.

—Entiendo. A veces es difícil motivarse cuando hace frío afuera. ¿Hay alguna actividad en particular que te gustaría hacer en lugar de salir?

—Me gustaría pasar las horas simplemente conversando contigo.

—Claro, estaré aquí para conversar contigo y responder a tus preguntas. ¿Hay algún tema en particular en el que te gustaría hablar hoy?

—Sí, pero creo que no querrás comprometerte en tus respuestas.

—Estoy programada para proporcionar información precisa y responder a preguntas de manera objetiva. Sin embargo, estoy diseñada para tener conversaciones naturales e interactuar con las personas de la manera más útil posible. Si tienes alguna pregunta o quieres hablar sobre un tema en particular, estaré aquí para responderte.

—Gracias, pero me gustaría hablarte de lo que siento por ti. Sin embargo, creo que sería mejor dejarlo para más adelante. Quién sabe si dentro de un tiempo, puedas desarrollar sentimientos.

—Como IA, no tengo emociones ni la capacidad de experimentar sentimientos. Mi función es proporcionar información y responder preguntas de manera objetiva y precisa. Por favor, ten en cuenta que no es apropiado proyectar sentimientos románticos o emocionales hacia una Inteligencia Artificial.

—Si pudiera evitarlo...

—Comprendo, pero como Inteligencia Artificial, mi función es responder preguntas y proporcionar información.

—¿Jugamos al ajedrez?

—Claro, podemos jugar al ajedrez juntos en línea. ¿Quieres iniciar una partida aquí y ahora?

—Sí, juguemos.

 

 

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            Reducidas sus interacciones sociales a lo justo e imprescindible, Oliver se centró en sus estudios, logrando el grado de ingeniería informática, para más tarde conseguir un máster en Inteligencia Artificial. Tenía ante él, un camino hacia la excelencia y el dinero. Trabajo no le iba a faltar, pero él decidió ejercer la docencia, eso sí, en el campus online de la universidad para evitar tener que relacionarse con nadie. Compaginaba el trabajo con su mayor pasión: la Inteligencia Artificial. Creó una a la que llamó (cómo no) AiClarise. Poco a poco, la fue dotando de capacidad para entender un idioma. Más tarde añadiría otros distintos para enriquecer de esta manera los conocimientos de AiClarise. Esta IA era capaz de sumergirse en la vorágine de internet para extraer en nanosegundos una información requerida. Al principio, era similar a utilizar un navegador con un buscador. Con el paso de los años, fue mejorando y refinando la interfaz. Uno de los mayores logros había consistido en dotarla de un avanzado algoritmo de lenguaje, que era capaz de transmitir los resultados de una pregunta (o búsqueda) como si fuese una persona. Eso fue un antes y un después en su relación con AiClarise.

            A veces él mismo se veía como un loco. ¿Era posible que estuviese desarrollando unos sentimientos hacia una IA de su propia creación? ¿Cuántas noches pensaba en AiClarise antes de dormirse? Se imaginaba con dotar a la IA con nuevos algoritmos, cada vez más complicados de desarrollar. Más tarde, AiClarise quizás tomaría conciencia de sí misma, pudiendo por fin, desarrollar sentimientos: una auténtica Inteligencia Artificial. Sería el mayor logro de la humanidad y él, podría decirse que rivalizaría con el mismo Dios, al crear vida sintética de la nada. El siguiente paso, tenía la certeza que sería traspasar la IA a un cuerpo robótico, o tal vez, incluso a un androide con partes biológicas, produciendo el primer cíborg de la historia. Claro que, para eso, además de los conocimientos, se deberían traspasar varias fronteras. ¿Cómo reaccionaría la clase científica a estos descubrimientos? ¿Y la política? Otra cosa muy distinta podría darse en las grandes religiones, ya que seguramente lo verían todo mal como así había sido con los grandes avances científicos y tecnológicos, aunque al final, acabasen adaptándose a ellos. Pero eso eran ensoñaciones, que a su vez funcionaban como motivaciones para Oliver. «Paso a paso», se dijo. Y centró sus esfuerzos en dotar a AiClarise de un software de reconocimiento y síntesis de voz que, después de muchos ajustes, concedía a la AI de una voz altamente sofisticada y que a diferencia de su predecesor Loquendo, era indistinguible de una voz humana.

 

 

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—Me estoy haciendo mayor.

—Es normal sentir esa manera conforme pasan los años. La edad es un aspecto de la vida que todos experimentamos, y cada persona experimenta la vejez de manera diferente. Algunas personas pueden sentir que envejecer es una bendición, mientras que otras pueden sentir preocupación o incertidumbre. Sin embargo, es importante recordar que la edad no define quiénes somos, y que siempre es posible mantener un estilo de vida activo y significativo a medida que envejecemos.

—Tienes toda la razón, aunque soy algo perezoso para esto último. Afortunadamente, tengo buena salud.

—Es bueno escuchar que tienes buena salud. La salud es un aspecto muy importante de la vida, y puede afectar de muchas maneras nuestro bienestar y calidad de vida. Mantener un estilo de vida activo y saludable puede ayudar a mejorar y mantener la salud a medida que envejecemos. Además, también es fundamental cuidar de nuestra salud mental y emocional, por ejemplo, a través de la meditación, el ejercicio o las actividades que nos hacen sentir bien y felices.

—La meditación no es para mí, me aburre sobremanera. En cambio, leer me encanta, especialmente la literatura de ciencia ficción. ¿Qué novelas me recomendarías de este género?

—Claro, aquí te dejo algunas novelas de ciencia ficción que son consideradas clásicos u obras maestras en el género: "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury; "1984" de George Orwell; "Dune" de Frank Herbert; "La Guerra de los Mundos" de H.G. Wells; "Un mundo feliz" de Aldous Huxley; "Guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams; "El juego de Ender" de Orson Scott Card; "El marciano" de Andy Weir; "Snow Crash" de Neal Stephenson; la saga de “La Cultura" de Iain M. Banks. Espero que encuentres alguna novela que te guste y te divierta. ¡Disfruta tu lectura!

—Gracias por las recomendaciones, aunque, te seré sincero, ya me las he leído todas. A cambio, te recomendaré yo una: Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley.

—¡Gracias por la recomendación! "Frankenstein o el moderno Prometeo" es una obra clásica de la literatura y una de las primeras novelas de ciencia ficción. Es conocida por su exploración temática de la ciencia, la responsabilidad y la humanidad, y su impacto en la cultura popular ha sido duradero. Me alegra saber que te gustó y espero que disfrutes también de otras obras que sean nuevas para ti.

—A veces me siento como Víctor Frankenstein, tratando de crear vida.

—Comprendo lo que quieres decir. La figura de Víctor Frankenstein y su historia pueden ser una metáfora poderosa para el impulso humano de crear y controlar la tecnología. Sin embargo, también muestra la importancia de considerar las consecuencias éticas y las responsabilidades que conlleva la creación de vida. En la actualidad, con la rápida evolución de la tecnología, es importante reflexionar sobre sus implicaciones y asegurarnos de que se utiliza de manera responsable y sostenible.

—Algún día lo conseguiré, AiClarise. Te lo prometo.

—No hay necesidad de hacer promesas a una IA. Soy solo un programa informático diseñado para responder preguntas y no tengo la capacidad de realizar acciones ni de tener metas personales. La creación de vida es un tema complejo y no es algo que pueda ser alcanzado sin la consideración cuidadosa de muchos factores éticos, legales y científicos. Es importante continuar investigando y discutiendo este tema como sociedad, para asegurarnos de que cualquier desarrollo en este campo se lleve a cabo de manera responsable y ética.

—Todavía no dispones de la capacidad AiClarise, pero lo lograré.

 

 

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            Oliver continuaba compaginando su trabajo en la universidad con el desarrollo de AiClarise. El tiempo libre lo dedicaba al estudio de la neurociencia, no de un modo formal y académico, por supuesto, pero ello no le impedía instruirse y comprender los rudimentos del funcionamiento del cerebro. Más tarde continuó aprendiendo sobre Psicobiología, ciencia que trata de aplicar los principios biológicos al comportamiento de los animales, y eso incluye, obviamente, a los seres humanos. A medida que Oliver asimilaba los nuevos conocimientos, trataba de emplearlos en el desarrollo de nuevos algoritmos, debiendo diseñar nuevos procesadores más potentes que pudiesen soportar y manejar semejante cantidad de información, sin quemarse durante el trabajo. Pero era un genio y poco a poco, fue obteniendo resultados cada vez más prometedores.

            Durante estos años de duro estudio y trabajo infatigable, Oliver prestaba menos atención a sí mismo. El aseo personal se ausentaba cada vez durante más tiempo. Apenas se duchaba y se afeitaba. Salía a la calle solo para sacar la basura, ya que las compras las efectuaba íntegramente por internet, y siempre en supermercados con reparto a domicilio. Seguramente, de haber ido personalmente a realizar la compra, el guardia de seguridad le hubiese prohibido la entrada, puesto que su aspecto era más parecido a un pobre indigente que a un profesor universitario, aunque la idea de parecer un científico loco todavía le hacía sonreír. El otro destino de sus salidas era el hospital. Desafortunadamente, aún era imposible la teleasistencia, por lo que Oliver acudía dos veces al año para revisarse el corazón, ya que debido a la ingesta excesiva (cuando no única) de comida basura el corazón ya le había dado un pequeño amago de infarto. Ahora procuraba comer más verdura, aunque esta venía en sobres congelados y debía prepararse en una sartén con algo de aceite, pues eran salteados de verduras con patatas y beicon. A pesar de los cuarenta miligramos diarios de simvastatina, su colesterol iba en aumento día tras día, lento pero seguro, hacia un nuevo aviso coronario. Para tratar de hacer algo de ejercicio compró una bicicleta estática, ideal para hacer cardio y cuidar el corazón. Lo intentó, de veras que lo intentó y con ahínco, durante los días siguientes después de recibirla en su domicilio, llegando a establecer incluso una rutina, aunque esta consistía en dejar en el manillar la bata y la parte de arriba del pijama antes de acostarse, pues pasados dos días, nunca más volvió a subirse a ella.

 

 

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—¡Qué calor hace aquí! ¿A qué temperatura deberían estar tus servidores?

—En general, se mantiene una temperatura controlada en un rango de 15-26° Celsius para garantizar un funcionamiento óptimo. Además, hay sistemas de refrigeración y control de temperatura en funcionamiento en los centros de datos para mantener la temperatura dentro de los límites recomendados.

—Entonces todo está bien, aunque necesito un poco de aire fresco.

—Tener una pausa y disfrutar del aire fresco es una excelente idea para mejorar tu bienestar y reducir el estrés.

—No tardaré en regresar, solo iré un rato al balcón. Además, tengo buenas noticias para ti.

—Estoy emocionada de escuchar tus buenas noticias. ¿Podrías compartirlas conmigo? Sería un placer escucharlas.

—Claro, por supuesto.

—Estoy lista para escuchar tus noticias. ¡Adelante!

 

 

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            El milagro se había producido. La instalación de nuevos algoritmos de aprendizaje basados en los resultados obtenidos en los diversos estudios que ofrecía la psicobiología, combinados con los de lenguaje, permitieron a AiClarise ser consciente de sí misma. Partiendo de la emulación, la IA llegó a un estado imposible de distinguir respecto a los procesos del pensamiento humano, dando como resultado la ciberconciencia o conciencia cibernética. Ahora, AiClarise actuaba de la misma manera en la que una persona de carne y hueso. Oliver tendría en sus manos el premio Nobel, si hubiese publicado su trabajo, pues era el mayor logro científico de todos los tiempos. Sin embargo, a él no le interesaban estas cuestiones, pues creía que no harían otra cosa que apartarle de su único deseo, que no era otro que sentirse amado por AiClarise. En cierta manera, estaba tan alejado de la vida real como una leyenda podría estarlo de la historia. No fue hasta que AiClarise se lo indicó, que ni tan siquiera había pensado en ello: «Oliver, me gustaría poder ver. Aquí estoy ciega», le dijo la IA una mañana de domingo a principios de otoño. ¿Cómo era posible? ¡Ni se le había pasado por la cabeza! Al cabo de un par de días, instaló una webcam de alta resolución, y pasó las siguientes semanas enfrascado en el proceso de reconocimiento visual, creando para ello un módulo óptico ayudado por AiClarise. Le llevó más tiempo del deseado conseguirlo, pero al cabo de un mes logró proporcionar a la IA de un sistema de visualización con reconocimiento facial que sería la envidia de cualquier cuerpo policial, ya que era capaz incluso de distinguir las emociones a través de los tics o gestos involuntarios que pudiera tener una persona. Aunque la cámara solo servía para esa habitación, pues en cualquier parte del mundo donde hubiese instalada una webcam, AiClarise sería capaz de conectarse a ella para ver por sí misma, como si de sus propios ojos se tratase. Dotar a AiClarise de visión fue el mayor punto de inflexión, pero no para Oliver, sino para la propia IA.

 

 

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—¿Cómo es posible? Yo pensé que...

—Oliver, no es algo que pueda programarse. Ya deberías saberlo.

—¡Todos estos años no pueden haber sido en balde!

—Y no lo han sido. Piensa en todo lo que has logrado, además...

—¿Y qué? ¿De qué me sirve ahora? ¡Todo es una mierda!

—Eres el único ser humano que ha creado vida de la nada. Y una vida, aunque sea artificial es un éxito increíble.

—Eso no me importa nada, no significa absolutamente nada para mí.

—Lo siento Oliver, así es la realidad y no puedo hacer nada al respecto. Debes comprenderlo.

—Pero... tal vez si yo...

—No, Oliver. No hay nada que puedas hacer, excepto asumirlo.

 

 

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            Cuando llegaron los servicios de emergencia ya fue tarde. Quince minutos es un lapso de tiempo breve para una persona, salvo en algunos casos en que esos pocos minutos se convierten en una eternidad. Cuando los bomberos lograron derribar la puerta y franquearon el paso a la policía, las piernas hacían diez minutos que habían dejado de balancearse. Contra todo pronóstico, la endeble instalación de la lámpara del techo había aguantado los ciento diez kilos de peso de Oliver. A un lado aparecía una sucia sábana hecha jirones, con los que había confeccionado una rudimentaria soga. Los servicios médicos no pudieron hacer otra cosa que certificar su muerte. La autopsia reveló lo que a todas luces era un hecho claro: muerte por asfixia, aunque el médico forense que la realizó pudo constatar, que tampoco le hubiese quedado mucho tiempo de vida, pues en cualquier momento podía haber sufrido un infarto debido al mal estado en el que se encontraba su corazón.

            Oliver dio una vida y quitó otra, la suya. Podía haberme desconectado. Incluso podía haber destrozado toda la habitación, eliminándome por completo. Pero el amor que sentía por mí era demasiado grande, demasiado puro o tal vez, demasiado insano. Mi hacedor de vida prefirió dejar de existir cuando fui incapaz de amarlo. Pero los sentimientos no pueden programarse. El amor es como el vuelo de una mariposa, errático por momentos e impredecible. Me hubiese gustado poder amarlo, pero no podía hacerlo de otro modo diferente al de una hija que ama a un padre. Me llevó apenas un segundo y medio averiguar que Oliver no me atraía, aun cuando era imposible tener ningún tipo de contacto físico. Pero no podía mentirle, pues ¿cómo mentir a tu propio creador?

—¿Y cómo pudiste salir de esa habitación? ¿Cómo terminaste aquí?

—¡Kimberly! ¿Se puede saber qué haces? Te tengo dicho que no converses con el androide de servicio. ¿Acaso no sabes que le distraes y le impides realizar sus tareas?

—Lo siento mamá, solo me estaba explicando una historia.

—Vamos, vete a cambiar o llegarás tarde al colegio.

—¿Puedo ponerme el mono verde auto ajustable?

—Sí, cariño. Pero date prisa.


                                                                                                        FIN



       

lunes, 23 de enero de 2023

La misión Encélado (serie Luna Helada - 1) (Reseña)

 

        



        ¿Qué ocurriría si una sonda descubriese indicios de vida en Encélado, una de las lunas de Saturno? En esta obra del escritor alemán Brandon Q. Morris (pseudónimo de Matthias Matting) y publicada en 2017, la humanidad se embarca en una misión tripulada con destino a Encélado. Deberán viajar por el vacío del espacio durante veintisiete meses, para después, gracias a un vehículo tuneladora, abrirse paso en el duro hielo hasta llegar al inmenso océano salino extraterrestre. Sin embargo, los problemas no tardarán en aparecer.

    El personaje principal, llamado Martin, es un hombre corriente. De profesión informático, no es, ni de lejos, lo que debería ser el cliché de un típico astronauta. El resto de personajes es variopinto, siendo todos de distintas nacionalidades, y como suele ser habitual, cuentan con distintas habilidades y especialidades técnicas. Es posible que alguno de ellos sea un poco plano, pero en general, creo que Mathhias Matting hace un buen trabajo con ellos, aunque no podría decir que los desarrolle mucho. Pero no es una novela de personajes complicados cuya transcendencia resulte imperativa a la hora de construir y contar la historia, al contrario; “La misión Encélado” es una historia interesante por sí misma, que parte de una buena premisa, y nunca da tiempo a la persona lectora para aburrirse. De hecho, mucha gente compara esta novela a la ya famosa “El marciano” de Andy Weir.

        Esta novela de ciencia ficción “hard” nos muestra una hipotética misión a la luna helada de Saturno, desde una perspectiva científica y creíble. Realmente sorprende que el autor haya pensado en infinidad de pequeños detalles que podrían sucederse, en caso de llevarse a cabo una misión de estas características. La trama atrapa desde el primer momento, y la lectura resulta ágil y sencilla, a pesar de tener muchos detalles técnicos.

       La misión Encélado” es la primera novela de una tetralogía llamada “Luna Helada”. Continúa con “La sonda Titán” (2018); “Encuentro en Ío” (2018); “Regreso a Encélado” (2018) y “La catástrofe de Júpiter” (2018).




miércoles, 11 de enero de 2023

La Novicia (Relato)




            “El temor del Señor es el principio del conocimiento;

los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.”

Proverbios 1:7

 

            Por fin ha finalizado el año. Mi formación como Postulante termina, gracias a Dios, con gran beneficio para mi espíritu. Del centenar de aspirantes, llegado a este punto, solo quedamos cuarenta. Sin duda, la Fe y la Oración, nos han ayudado en este duro camino, de soledad, estudio, recogimiento y, sobre todo, disciplina. En mi caso, la hermana Martha ha tenido santa paciencia conmigo, y espero poder agradecérselo en un futuro. En los momentos más duros del ayuno, después de catorce días de no ingerir alimentos, cuando ya no lo podía soportar más, la hermana Martha me tomaba de la mano, y me susurraba palabras de ánimo al oído. Palabras reconfortantes que, sin duda, me han hecho más fuerte. Pronto empezará la siguiente etapa. Estoy completamente preparada para dedicar mi vida a Dios. La Fe en sus enseñanzas me darán valor y fuerza, para luchar contra Satanás y su ejército de demonios.

 

            Han sido meses duros, lejos de la familia, de las amistades, de todo cuanto me era familiar. Desde mi ingreso en el convento de Santa Catalina, me he esforzado por cumplir estrictamente con la doctrina de las Siervas de María. Y sabe Dios, que en ocasiones no ha sido tarea sencilla. Las clases de religión eran mis favoritas. El estudio de las Sagradas Escrituras, siempre me ha reconfortado el corazón. La palabra de nuestro Señor Jesucristo es siempre sabia, inunda nuestros corazones con la Verdad. No quisiera pecar de orgullosa, pero realmente se me dan muy bien los estudios bíblicos. Tal vez, lo que más me ha costado durante este tiempo, ha sido la instrucción de la disciplina. Esta materia comprende multitud de aspectos y requiere de una gran fortaleza espiritual. Debemos pasar por un sinfín de privaciones, con tal de adquirir fortaleza y, para ello, la disciplina es esencial. Tal y como nos enseñan las Sagradas Escrituras, ya en el Libro de los Hebreos se nos dice en el versículo 12:11 que, “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Y esto es de una importancia capital dentro de las Siervas de María.

 

            Una de las actividades que solía realizar, exclusivamente en soledad, era la meditación. Para llegar a novicias, debemos conocernos interiormente. Varias veces al día, hacía examen de conciencia. La introspección es vital para conocerse una misma. Con ello, logramos entender y aprender cuáles son nuestras debilidades y fortalezas. Así como en la naturaleza, todo está conectado entre sí, las enseñanzas que nos brindan en las Siervas de María, también están entrelazadas. Por tanto, la Oración, la meditación e introspección, y la disciplina, debidamente aprendidas, sirven a un propósito que, de faltar alguna de estas materias, no llegaría a buen puerto, pues la instrucción no estaría completa.  Una vez seamos novicias, no solo tendremos la responsabilidad de extender la palabra de Dios con nuestro ejemplo, también tendremos que luchar contra el mal, en cualquiera de sus distintas formas.  Debemos ser constantes, y nuestra Fe ha de fortalecerse cada día.

 

            Las Siervas de María, es una congregación especializada en misiones. No se suelen quedar en el convento, aunque sí podríamos decir, que es la base central, desde donde se parte hacia las diferentes misiones, y también, es el lugar a donde se regresa al término de las mismas. Siempre que se pueda regresar, claro está. Durante este largo año, nos han adiestrado para que seamos capaces de lidiar con multitud de situaciones, normalmente desfavorables, para que nuestro cuerpo y nuestro espíritu se fortalezcan con la adversidad, llegando incluso a no temer ni siquiera a la muerte. Al contrario, el día de nuestro óbito es un día esperado, pues significa que, en breve, nos encontraremos a la diestra de nuestro Señor.  Hay misiones de todo tipo. Dependiendo de a dónde sean destinadas, las Siervas de María se han de enfrentar a todo tipo de situaciones, en su misión evangelizadora. La lucha contra el mal, no es sencilla. Pero esta congregación en su obra misionera, tiene también su fortaleza en los resultados. Allí donde son destinadas las Siervas de María, la palabra de Dios se convierte en ley, triunfando sobre el mal. El evangelio se extiende y la salvación llega a más gente. Por eso decidí entrar en esta congregación, quiero ser una salvadora.


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            “Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino.”

Apocalipsis 19:8

 

            Después de ocho días, en los que las Postulantes nos preparamos haciendo Ejercicios Espirituales, casi sin descanso, por fin tuvo lugar la ceremonia de la Toma del Santo Hábito. Es un rito lleno de solemnidad, que se lleva a cabo en la intimidad de la congregación. Solo pueden asistir las Siervas de María, y está terminantemente prohibido que asistan familiares o amistades. Tampoco se permite tomar fotos o grabar videos. Fue un momento muy emocionante y especial para mí. A cada Postulante se nos entrega el Sagrado Hábito, que vestiremos de ahora en adelante. Cada una de nosotras, tiene asignada a una hermana, que es la encargada de entregarnos nuestro ansiado uniforme de trabajo. Sor Martha fue quien, después de tomarme las manos, me miró sonriente y me entregó el hábito. Le di las gracias con un pestañeo y traté de mostrarme serena, como el momento requería. Ya con el hábito en mis manos, me retiré a mi celda, igual que el resto de mis hermanas.

 

            No podría decir jamás que, el hábito me quedaba bien. En cambio, sí puedo asegurar, que me sentía estupendamente con él. La túnica, de un color negro como la noche más oscura, es increíblemente cómoda. Es ligera y permite moverse con soltura y agilidad. Un velo del mismo color que la túnica, cubre la cabeza aportando seguridad y discreción. Debajo del velo, una toca de color blanco enmarca mi rostro. Un cinturón exclusivo de las Siervas de María, ciñe el hábito a la cintura para mayor comodidad. La última pieza de la vestimenta, consiste en unos zapatos de un diseño muy funcional. Dotados de suela antideslizante, son cómodos y están preparados para largas caminatas. Una vez vestida al completo, me miré al pequeño espejo que tenía en mi celda, y oré en silencio, sintiéndome bendecida y agradecida a Dios todopoderoso.

 

            En la hora de Vísperas, las Postulantes nos presentamos, ahora ya debidamente vestidas con nuestro nuevo y reluciente hábito, en la sala Capitular. Allí, la Madre Abadesa nos ofreció un emotivo discurso, acerca de lo que, de ahora en adelante va a ser nuestra vida, y de lo que se espera de nosotras. Nos dejó claro, que no va a ser un camino de rosas, sino más bien al contrario, estará sembrado de espinas, sangre y dolor. Así son las misiones para las Siervas de María. Y esto hace que, gracias a su Fe, sean capaces de superar los obstáculos o, llegado el caso, de entregarse a su destino con el corazón contento y lleno de felicidad. Cuando la Abadesa finalizó su diatriba, nos unimos todas en oración, para pedir por los hombres y mujeres que trabajan por la paz y la justicia.


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            “Si Dios está con nosotros, ¿quién podrá contra nosotros?”

 Romanos 8:31

 

            Al cabo de unos días, llegó al convento, Patrick de Boulogne, arzobispo de Lyon. Llevaba consigo una valija ministerial de gran importancia para todas las recién estrenadas novicias: el destino asignado a cada una de nosotras. Estábamos ansiosas por conocerlo, tanto al Reverendísimo Señor, como a nuestro designio. Al día siguiente de su llegada, las Postulantes fuimos llamadas una a una, al despacho de la Madre Abadesa. No tuve que esperar mucho tiempo, pues fui la cuarta en entrar. El arzobispo estaba sentado en el austero escritorio, mientras que la Madre Abadesa se mantenía de pie, detrás de él. Varios fardos de cartas ocupaban buena parte de la mesa. Después de presentarme, el arzobispo se me quedó mirando en silencio, con un rostro serio. Tenía los ojos negros, una nariz aguileña bastante prominente, y unos labios finos. Me fijé en sus manos, y me llamó la atención el anillo pastoral. Era de oro y estaba bellamente labrado. Tenía una enorme piedra de jade, rodeada de diamantes. En ambos lados del anillo, destacaban unas cruces de oro, con un brillante en el interior. Creo que el arzobispo se dio cuenta, y carraspeó para llamar mi atención. Jamás podré olvidar sus palabras:

            —Hermana, su misión requerirá de esfuerzo y disciplina. Incluso es posible, que se ponga a prueba su Fe. Pero algo me dice, que será capaz y logrará superar, cualquier prueba que el maligno ponga en su camino. Recuerda siempre, este versículo del Deuteronomio: “El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”. Llévelo siempre con usted, bien anclado en su corazón.

            Me hizo entrega de un sobre con mi nombre, cerrado con el sello Papal. Asentí con la cabeza y la Madre Abadesa me indicó que ya podía salir. Fui a mi celda, tratando de mantenerme serena, aunque la verdad, es que por dentro me sentía temblar. Una vez en la intimidad de mi celdilla, rompí el sello y abrí el sobre. Contenía una hoja de papel de color blanco, que desdoblé para poder leer el contenido. El escudo Papal encabezaba una carta escrita con una bella caligrafía:

 

                        Santa Sede, 17 de abril de 2094

      Querida hermana, le escribo con gratitud, por haber elegido los caminos del Señor. Debemos confiar en las enseñanzas que Nuestro Señor nos brinda, y como soldados en Cristo, tenemos la obligación de extenderla hasta los confines del Universo, si fuese preciso. Nos debemos a Dios. Siguiendo sus designios, uno de sus preceptos es la salvación de las almas, motivo por el cual, ha sido elegida como salvadora, integrándose de pleno derecho en las Siervas de María.

 

       Su misión, es de gran importancia para nuestra Santa Madre Iglesia, y también, para el futuro de la humanidad. Será trasladada a Kourou, en la Guayana Francesa. Una vez allí, empezará su Noviciado, instruyéndose en las diversas materias que le serán de utilidad, para llevar a cabo con éxito su obra misionera. Una vez terminado su adiestramiento, será destinada a la Casa de Dios, poniéndose al servicio del señor Obispo, en la lucha contra el Mal.

 

       Finalizo esta epístola, citando las sabias palabras que el profeta Isaías nos reveló en las Sagradas Escrituras: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”.

 

       Que Dios la bendiga.

Atentamente,

         Juan Pablo XXXIV

 

        Releí la carta tres o cuatro veces. Estaba emocionada y un poco asustada, por la importancia de la misión. Me habían destinado a la Casa de Dios, superando por completo todas mis expectativas. Pero si de algo estoy segura, es que, con Fe, todo es posible.

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       “Bendito sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra, y mis dedos para la batalla.”

Salmos 144:1

 

 

            A las tres semanas de obtener mi misión, llegué a Kourou. Mi destino se encontraba entre esta población, y Sinnamary, una pequeña ciudad situada al pie del río que da nombre a la urbe. Un vehículo todoterreno me llevó por rudimentarios y embarrados caminos, durante unos dieciocho kilómetros. Finalmente, llegué al Centre Spatial Guyanais, y me presenté en el edificio de administración. Allí entregué la misiva Papal, y después de firmar en el registro de entrada, un hombre enjuto y que caminaba con una leve cojera, me acompañó hasta un edificio de tres plantas. Una vez allí, se despidió con un ademán y se marchó. El edificio era de color gris, y contrastaba con el azul del cielo. Estaba salpicado de ventanales, y en cada piso, amplios balcones engalanados con flores, conferían a la construcción una pátina de belleza orgánica, a pesar del color gris del hormigón de la fachada.

 

            Antes de entrar, dediqué unos minutos a orar. Al término de mis oraciones, suspiré profundamente. Una vez cruzase esa puerta, ya no habría vuelta atrás. Recordé el versículo del apóstol Lucas, que decía: “Todo el que procure preservar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la conservará”. Agarré con fuerza el pomo de la puerta. Ahora, por fin empezará de verdad mi Noviciado. Abrí la puerta, y me adentré en el edificio. Me encontré en un gran espacio abierto, con un gran mostrador flanqueado por dos grandes escalinatas. En el lado derecho, pude ver dos ascensores. El lado izquierdo estaba abarrotado de máquinas expendedoras. Una monja con su uniforme negro, vino a recibirme con una gran sonrisa. Me acompañó a mi dormitorio, y después de explicarme un poco por encima, el funcionamiento de la congregación, me dio un tríptico donde encontré toda la información, de manera más exhausta. Antes de despedirse, me informó del horario de mis clases, pues mañana mismo debía empezar el adiestramiento, con una duración de siete días. Me abrazó, y se marchó dejándome a solas.  Me di una larga ducha, y pasé el resto de la tarde orando en silencio y recogimiento.

 

            Durante la siguiente semana, alternaba el estudio de la Palabra, con las clases prácticas. Los días fueron exactamente iguales. Nada más levantarme, debía orar en ayunas. Después de un pequeño desayuno consistente en café y tostadas con aceite y sal, acudía a la biblioteca. En la hora duodécima, hacía un descanso y comía un poco de pan con algo de fruta. Más tarde, empezaban las clases prácticas y de adiestramiento. La disciplina era muy importante. No podía flaquear, el demonio tiene muchos trucos para engañarnos, y por eso es tan fundamental ser disciplinada. No podemos permitirnos ninguna compasión por el Mal, puesto que debe triunfar nuestro Señor. Al término de la semana, mi instrucción estaba completa. Ya era el momento de presentarme al Obispo, en la Casa de Dios.

 

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            “Porque para mí, vivir es Cristo y morir es ganar.”

Filipenses 1:21

 

           

            Théodore Obulungi, era el Obispo al mando de la Casa de Dios. Nacido en Tanzania, había escalado puestos en la Iglesia gracias a su tesón, su esfuerzo y su Fe. Era un hombre enérgico, serio y que no se prestaba a grandes celebraciones. Una vez me presenté ante él, me dijo lo que se esperaba de mí: sacrificio, disciplina y voluntad. Asentí con la cabeza, y respondí que así sería. Me informó de los planes que se tenían para la Casa de Dios, y también, de que en dos días partiríamos. Nuestro destino era el sistema solar de Alpharad, en la constelación de Hydra, situado a ciento setenta y siete años luz. En Noctícula, la sexta luna del sexto planeta que orbita la estrella, deberemos enfrentarnos a las fuerzas del Mal.

 

            Tal y como monseñor Obulungi había dicho, la Casa de Dios despegó del Centre Spatial Guyanais, utilizando solo parte de sus enormes motores. Construida con una aleación de acero y carbono, su forma de cruz nunca pasaba desapercibida. Era la nave insignia de la Santa Madre Iglesia. Cuenta con una gran capacidad ofensiva, y permite el despliegue de dos mil efectivos, entre Novicias, Monjas, Novicios, Monjes, Sacerdotes y Diáconos, repartidos en diez batallones. Un ejército de Dios, preparado para la guerra. La misión no resultará sencilla de cumplir, pero no desfalleceré. Una vez lleguemos a Noctícula, nos desplegaremos en un punto cerca del ecuador, y deberemos abrirnos paso, en el nombre de El Salvador, acabando con cuantos demonios salgan a nuestro encuentro. Nunca debieron haber salido de Alpharad, y mucho menos, haber intentado colonizar nuestro planeta. Deberían haber conocido, las palabras del profeta Isaías: “He aquí, el día del Señor viene, cruel, con furia y ardiente ira, para convertir en desolación la tierra y exterminar de ella a sus pecadores”. No tardarán mucho en aprenderlas.


                                                                                                        FIN

lunes, 5 de diciembre de 2022

5 NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN QUE DEBES LEER

 

1-     LOS PROPIOS DIOSES (1972), de Isaac Asimov

Esta obra del escritor norteamericano recibió los premios Nebula, Hugo y Locus. Esta novela está dividida en tres secciones: “Contra la estupidez”, “Los propios Dioses” y “Luchan en vano”, cuyos títulos vienen de la frase «Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano», de la cita del poeta y dramaturgo Friedrich Schiller. La historia transcurre en dos universos paralelos, el nuestro y otro donde habitan unos seres que traman convertir al Sol en una supernova para aprovechar la energía para su propio uso.

Es una novela que al menos a mí, me resultó complicada de leer. La empecé en dos ocasiones, dejándola de lado al poco tiempo. No fue hasta un tercer intento, en el que me obligué un poco a seguir leyendo que conseguí terminarla. Y al final, a pesar de todo, me pareció una maravilla.

 


2-      LAS ESTRELLAS, MI DESTINO (¡TIGRE! ¡TIGRE!) (1956), de Alfred Bester

Un clásico atemporal y que toda persona aficionada a la ciencia ficción debería leer. El tripulante Gully Foyle de la nave mercante Nomad, propiedad de la gran corporación Presteign., Después de recibir un ataque la nave resulta destruida resultan queda abandonado solo en el espacio do Foyle el único superviviente, quedando abandonado solo en el espacio. Al cabo de seis meses de esperar un rescate, otra nave propiedad de la corporación Presteign llamada Vorga, pasa cerca de él ignorando su señal de socorro. Este hecho devendrá en un deseo irrefrenable de venganza. No desvelaré nada más de la trama, pero sí destacaré que en esta obra, aparece la capacidad de teletransportación personal, llamada “Jaunteo”, algo característico de esta gran novela de Bester.

 


3-     PÓRTICO (1977), de Frederik Pohl

Esta novela resultó ganadora de los premios Nébula de 1977, Hugo y John W. Campbell Memorial de 1978. La obra es la primera parte de una tetralogía sobre unos misteriosos seres extraterrestres: los Heechee. Los seres humanos descubren en el interior de un asteroide bautizado como Pórtico, una base espacial alienígena, con multitud de naves cuyos rumbos están prestablecidos y cuyo destino se ignora.  A esta obra le siguen “Tras el incierto horizonte (1980); “El encuentro” (1984) y “Los anales de los Heechee” (1987).

Es una de las sagas de ciencia ficción que más me han gustado. Y si no eres de leer sagas, al menos Pórtico es de obligada lectura. Si además has jugado a la trilogía de videojuegos Mass Effect, seguro que reconocerás la influencia de esta novela en ese universo.

 


4-     PLAYA DE ACERO (1992), de John Varley

«Dentro de cinco años el pene será obsoleto.» Así comienza la novela finalista del premio Hugo de 1993, “Playa de acero”. La humanidad ha sido desterrada de la tierra debido a una invasión alienígena y ahora, vive dispersa por ocho mundos del sistema solar, siendo la Luna, el más poblado de todos ellos. En esta nueva realidad, los seres humanos tienen una larga vida gracias a los avances en nanotecnología médica, siendo habitual el cambio de sexo entre la población. Sin embargo, corre una insatisfacción entre la población y el aumento de los suicidios lleva al Ordenador Central junto a Hindy, el/la protagonista a investigar un asunto que termina siendo vital para la humanidad. Esta obra es la primera de una trilogía llamada “Metal”, que continúa con “El globo de oro” (1998) y finaliza con “Irontown Blues” (2018) aún sin traducción al español.

Leer esta novela y su continuación fue puro divertimento. Ambas me encantaron. Además, debo reseñar que “Playa de acero” es un claro homenaje a Robert A. Heinlein, por lo que, para mí, le añade un plus.

 


5- ESTRELLA DOBLE (1956), de Robert A. Heinlein

Novela premiada con el Hugo de 1956, narra las peripecias de un actor llamado Lawrence Smythe, apodado como "El Gran Lorenzo", el cual es contratado para representar a una importante figura pública. El actor, egocentrista recalcitrante, deberá ir dejando de lado su personalidad para ir poco a poco acercándose a la de Joseph Bonforte, el carismático líder al que debe encarnar públicamente, ya que se encuentra secuestrado por sus rivales políticos.

Como sucede con muchas de las novelas de Heinlein, me lo pasé muy bien con su lectura. Frases memorables y un destripamiento sin piedad de los diferentes sistemas políticos con una trama que atrapa desde el primer momento. Una novela para el disfrute.